22 Febrer 2015

Per María Cabral

50 sombras de Grey y la sexualidad de las mujeres

Para analizar el éxito de 50 Sombras de Grey convendría hacerse algunas preguntas: ¿Qué tipo de educación de los afectos y la sexualidad hemos recibido mujeres y hombres? ¿Amamos igual unas y otros? ¿Tenemos la misma educación emocional? ¿Cómo vivenciamos el encuentro erótico? ¿Qué tipo de mitos asociados a las sexualidad y al amor existen en nuestra cultura? ¿Estamos satisfechas las mujeres con nuestra sexualidad? ¿Cómo medimos la satisfación? ¿Qué tipo de deseos y fantasías tenemos?
¿Somos libres para expresarlos? ¿Qué nos lo impide? ¿Qué puede favorecerlo?….
Tanto la novela, como la película han tenido una gran resonancia social, y un gran éxito entre el público femenino que no debería pillarnos de sorpresa. Y es que en 50 Sombras de Grey se evidencian algunos de los mitos sobre sexualidad que imperan en nuestras sociedades, y se pone de relieve la relación entre la existencia de esos mitos y la forma en que las mujeres vivencian el encuentro erótico y las relaciones de pareja. A continuación, apuntamos algunos de ellos:
1.- El mito de la media naranja. El mito de la media naranja entiende que dos pares de opuestos se juntan para alcanzar la perfección: masculino y femenino, ternura y fuerza, autonomía y dependencia, razón y emoción, sin ti no soy nada, lo mejor de mi vida eres tú, etc.. Cada cultura tiene unos modos o roles asociados a cada uno de los sexos, que se construyen por oposición y de forma jerárquica, asignando más valor social a lo masculino que a lo femenino. Cada miembro de la pareja busca en el otro, aquello de lo que él mismo carece. Así, podemos encontrar en Grey un hombre que representa todos los valores de la hipermasculinidad moderna: rico, joven, fuerte, guapo, controlador, de emociones contenidas, independiente y experto en el arte de la alcoba. Ella, en cambio, es indecisa, insegura, modosita, romántica y virgen: nunca ha tenido un orgasmo, y pone su capacidad para sentir placer al servicio de él. Digamos que es una especie de mujer guitarra que suena bien sólo cuando él la toca. Y Grey es un témpano de hielo que a pesar de ejercer un rol dominante en el juego erótico, y de confundir amor con dependencia emocional tóxica y con control, acaba enganchándose a ella, quien a su vez interpreta ese enganche como amor. Si a dia de hoy las mujeres seguimos interpretando el control y los celos como prueba de que nos aman, deberíamos preguntarnos seriamente sobre el tipo de educación sexual que
tenemos. Según un estudio de la Federación de Mujeres Progresistas, el 44 % de las jóvenes cree que necesitan el amor de un hombre para realizarse, que los celos son una prueba de amor y que ellos son más atractivos si son agresivos y valientes.
2.- El mito del hombre productor de orgasmos femeninos. Las mujeres somos sujetos sexuados y sexuales y nos gusta el roce, pero: ¿somos dueñas de nuestra sexualidad? El glamour semipornográfico de la novela, o que algunas encuentren altamente erótico su contenido no debe extrañarnos tanto, ni puede ser reprochable. A pesar de que ya se nos reconoce el derecho al disfrute erótico (aunque hay quienes siguen asociando nuestra sexualidad única y exclusivamente a la reproducción), seguimos considerando que son los hombres los encargados de producir nuestros orgasmos. De ahí la famosa frase: no hay mujeres frígidas, sino hombres inexpertos. Las mujeres que se han atrevido a otorgarse la categoría de deseantes y han tomado las riendas de su sexualidad, han sido consideradas históricamente putas o malas mujeres. Así pues, seguimos pensando que son ellos quienes han de apretar el botón mágico, hacernos volar, tocar el firmamento para hecernos ver las estrellitas etc.. El problema de esta novela no es únicamente que muestra la sexualidad femenina de forma estandarizada y asociada a un rol meramente
pasivo, sino que asocia la práctica del BDSM, juego erótico deseado y pactado por ambas partes, a relaciones tóxicas y de dependencia emocional. Es muy importante que aprendamos a diferenciar el juego y la fantasía erótica, de la realidad. Lo que hacemos o deseamos en la cama no marca el tipo de mujer que somos, ni justifica la violencia de género. Nancy Friday escribió Mi jardín Secreto, una recopilación de relatos eróticos escritos por mujeres, donde se demuestra lo que muchas descubrimos con su lectura: las mujeres fantaseamos, y mucho. Pero además, nuestros  deseos o fantasías eróticas son múltiples y variadas. Hay un amplia carta de platos en el menú de la erótica femenina: no a todas nos gusta lo mismo.
3.- El mito del príncipe azul. Lo que la novela nos está diciendo a las mujeres es: la idea de
estar trasgrediendo algún límite en el sexo no es incompatible con la fantasía del príncipe azul. Puede que con respecto a nuestras madres seamos muy modernas y que incluso practiquemos el sexo sofisticado, pero en lo referente a las emociones hemos cambiado menos: estamos atrapadas entre la tradición y la modernidad. Muchas hemos ido a la universidad, incluso nos hemos desarrollado como profesionales, pero no por eso hemos dejado de soñar con un príncipe azul que nos haga sentir la princesa elegida. Es decir, aunque a nivel formal hemos avanzado mucho en el terreno de la igualdad, el tipo de educación sexual y afectiva que recibimos sigue anclada en patrones antiguos que mantienen y reproducen la desigualdad estructural entre hombres y mujeres.
50 Sombras de Grey nos dice mucho sobre qué tipo de sexualidad tenemos y nos corresponde a nosotras pensar cuál nos gustaría tener; se trataría de escribir nuestro propio guión, sin dejar que otros lo escriban por nosotras. Ser las protagonistas de nuestra sexualidad. Necesitamos una educación que tenga en cuenta nuestros cuerpos y placeres y no nos imponga formas correctas ni estereotipadas de desear, sentir, ni ser mujer. Urge una educación para el amor y la sexualidad, que tome la convivencia entre los sexos como un valor fundamental y prioritario para el cuidado de la vida. Una vida que es sexuada y una sexualidad que es, por definición, diversa.

 

María Cabral es Sexóloga y será la encargada de implementar el taller intensivo de educación y asesoramiento sexológico “De Mujeres, Amor y Sexo: disfrutar del amor y la sexualidad, cuidando de nosotras mismas el próximo sábado 28 de febrero

 

Imágenes de María del Mar Camacho, de crisalidadeseda