19 Setembre 2017

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Yoga para mamás y bebés

Uno de los principales objetivos del yoga es estabilizar las emociones fluctuantes i abrir el corazón mientras que la mente se relaja.
Esto es especialmente importante cuando acabas de tener un bebé, pues los días sin dormir se acumulan, te sientes débil y, por momentos, puedes llegar a sentirte sobrepasada por la situación.
El yoga para mamás y bebés te ofrece un espacio para conectar con tu respiración, con tu cuerpo, con tus emociones y con tu bebé.

¿Cómo es una clase de yoga para mamás y bebés?
Para empezar, dejo que lleguen con tranquilidad y saludo a cada bebé y a madre, empezando a construir un vínculo desde la singularidad. Éste es el momento para la toma de contacto de la madre con el bebé, que le mira, le habla, le pide permiso.
La mayoría de los bebés me regala una gran sonrisa y a medida que van pasando las sesiones reconocen el espacio y entran contentos a su clase de yoga. Se sienten en un espacio seguro y atendido por su mamá; un espacio donde se priorizan sus tiempos antes que cualquier ejercicio.
Durante la sesión nos centraremos con posturas (Asanas) especialmente pensadas para el postparto. Ejercicios suaves de fortalecimiento del cuerpo, respiraciones. Posturas que ayudan a fortalecer los abdominales y que levantan y tonifican el útero. Daremos una especial importancia a la tonificación del suelo pélvico puesto que para la ciencia del yoga es la raíz del cuerpo y el lugar donde se genera estabilización.
Le dedicaremos tiempo a las posturas que abren el pecho, pues con la lactancia y el peso del bebé, el pecho puede cerrarse, lo cual tiene una estrecha relación con todo lo emocional. Si el pecho y el esternón están abiertos tendremos más capacidad respiratoria, nos levantará el ánimo.
El bebé, mientras tanto, te mirará cuando le mires y si le hablas o cantas también te responderá; te olerá con más intensidad durante el movimiento. Los bebés adoran los rostros humanos, especialmente el tuyo. Aprovecharemos las transiciones entre posturas para establecer contacto físico, caricias, risas… Fomentando la unión con él, fomentando el vínculo.
Juntamente con el tacto el yoga estimula intensamente la vista de los pequeños cuando las caras se acercan y se alejan con los diferentes movimientos; de hecho tu bebé aprende a cambiar de foco cada poco tiempo a lo largo de las diferentes posturas.
Una vez que cada mamá ha contactado con su bebé en todos los niveles, empiezan los masajes y los estiramientos suaves en el suelo. Seguimos con el tono lúdico cantando, riendo, utilizando diferentes sonidos. Cada estiramiento se contrarresta con una relajación.
Abriendo las articulaciones de la cadera y las rodillas para tonificar los músculos más profundos del cuerpo, situados en la base de la columna. Aliviamos, así, los gases y el estreñimiento y aumentamos su flexibilidad.
Los juegos de equilibrio ayudan a fortalecer la columna, centralizan la energía dentro del cuerpo. Producen efectos muy positivos en el sistema nervioso. Juegos  sensitivos con telas, plumas pelotas etc…
En esta etapa el niño aprende a través del movimiento corporal y los sentidos. En cada sesión se sentirá más confiado en su cuerpo. Tu eres feliz viéndole disfrutar, y él te siente feliz y se siente feliz.

Relajación
Con las relajaciones integramos todo el trabajo, lo completamos. Te servirán para este merecido descanso, para soltar tensiones, relajarte física y mentalmente y crear una intimidad con tu bebé.
Cuanta más actividad haya tenido el bebé más necesaria será la relajación.
Durante las sesiones podrás sentir a tu bebé y ser consciente de que tu eres tú, y él es él.