27 Diciembre 2017

Para Mariana Martínez Zuccardi

Les noves tecnologies a l'entorn familiar

Internet, aparatos electrónicos y videojuegos forman parte de la vida de millones de personas. Los aparatos electrónicos son considerados una herramienta fundamental en estos tiempos: basta un día con olvidarnos el móvil en casa para sentir la incomodidad de no poder acceder a este canal de comunicación e información. Se podría decir que la tecnología ha llegado a para quedarse impactando en los diferentes sistemas relacionales.

 

En las familias, ha aumentado la preocupación por parte de padres y madres acerca de la regulación de las nuevas tecnologías. Existe un choque generacional entre lo que Prensky denominó Nativos Digitales, es decir, la nueva generación de jóvenes que han nacido en la era digital (utilizando el lenguaje de los ordenadores, videojuegos e internet) y sus padres, Inmigrantes Digitales, que deben adaptarse a una realidad cambiante y aprender el lenguaje digital. Las personas adultas tienen el desafío de educar a sus hij@s en un contexto que en ocasiones desconocen, y es el desconocimiento lo que genera mayor ansiedad y temor.

 

Una madre se presenta a la consulta preocupada porque “sus hijos se quedan hipnotizados frente a las pantallas”; un padre se enfada con su hijo porque “quiere dedicarse a jugar a videojuegos de manera profesional”; una pareja consulta porque “sus hijos pasan demasiadas horas frente al ordenador y enviando WhatsApps hasta altas horas de la noche”.

El choque generacional entra en juego cuando rompe con el esquema de pensamiento de los adultos que han crecido en un entorno diferente: “juegos eran los de antes, cuando nos encontrábamos en el barrio a jugar con todos los amigos”; “pasan más tiempo observando una pantalla que mirándose a los ojos”.

 

Pero: ¿Qué es lo normal y qué es lo problemático? ¿Cómo definimos esto? Podríamos debatir muchas horas al respecto, si nos posicionamos desde este choque cultural de incomprensión. Para los Nativos Digitales lo normal es pasar muchas horas frente a las pantallas porque su sistema relacional naturaliza los vínculos por este canal; para los Inmigrantes Digitales pasar un cierto número de horas con el móvil y el ordenador es excesivo y nocivo para la salud de los jóvenes. Y aquí radica la búsqueda del equilibrio familiar, en encontrar acuerdos donde estos dos mundos se encuentren y se comprendan.

 

El uso regulado de las nuevas tecnologías puede brindar una gran estimulación y potenciar el desarrollo cognitivo de niñ@s y adolescentes. Esto, siempre que no sustituyan el contacto cara a cara y la socialización interpersonal con los iguales, así como las actividades al aire libre y los juegos más tradicionales.

 

Vamos a debatir e informarnos de esto en el próximo taller sobre tecnologías y familias el 20 de Noviembre en COS. Los invito a crear un espacio de reflexión y en donde informarnos de un uso sano y responsable de las nuevas tecnologías en infancia y adolescencia.