22 Noviembre 2019

Para

7 razones para hacer hiporesivas después del parto

1. Postura

Durante el embarazo, debido al crecimiento progresivo del útero y el abdomen, se produce también una modificación en el resto de la postura del cuerpo de la mujer. La posición del “eje” y el “centro de gravedad” cambia y, también, la posición y forma otras partes del cuerpo: columna, pelvis, tórax, suelo pélvico y la manera como están dispuestas las vísceras abdomino-pélvicas (útero, vejiga, recto e intestinos).
Estos cambios pueden continuar durante el posparto, provocando dolor lumbar, pélvico, cervical, etc.
Con la gimnasia hipopressiva se trabaja la flexibilidad y tonificación de los músculos de la columna, el abdomen y la pelvis para ayudar a prevenir estos dolores y restablecer la postura.

2. Faja abdominal

La faja abdominal es la que sufre de manera directa la distensión durante el embarazo, por el crecimiento de la barriga, y por la secreción de hormonas como progesterona, que aumentan la laxitud de los tejidos blandos.
Recuperar el tono de esta musculatura después del parto es importante. Más allá de los motivos de autoimagen que puede preocupar a algunas mujeres después de estar embarazadas y parir, es importante desde un punto de vista funcional, puesto que esta musculatura tiene un rol muy importante en el apoyo de las vísceras abdominales y pélvicas en los esfuerzos del día a día, el deporte, la respiración y la estabilidad de la columna y la pelvis.
Con la gimnasia hipopressiva se trabaja el tono abdominal, se reduce el perímetro de la cintura y, junto con otros ejercicios y técnicas de fisioterapia, puede ayudar a mejorar las diastasis abdominal (siempre que no haya una modificación estructural de los tejidos y sean valoradas antes de manera individual en cada mujer para pautar el tratamiento).

3. Suelo pélvico

El aumento del volumen y la presión abdominal, los cambios hormonales durante el embarazo… y los pujos y las posibles lesiones perineales durante el parto (desgarros o episiotomías, fórceps u otras instrumentalizaciones…), pueden producir lesiones y cambios en los músculos del suelo pélvico.
Con la gimnasia abdominal hipopressiva se produce una activación del suelo pélvico y una disminución de la presión en la pelvis.
Aun así, es recomendable hacer una valoración individual de fisioterapia del suelo pélvico para valorar el estado y saber si estos ejercicios estarían indicados y asegurar que se realizan correctamente, así como poder determinar cuál sería la pauta más correcta de tratamiento.

4. Flujo sanguíneo y retorno venoso

El útero ejerce más presión sobre los vasos sanguíneos, hay un aumento del volumen sanguíneo y más retención de líquido en los tejidos, lo cual a veces puede provocar hemorroides, edemas o inflamación en piernas y pelvis, aparición de varices, etc.
Con la gimnasia hipopressiva se disminuye la presión intra-abdominal e intra-pélvica y esto produce un aumento rápido del flujo sanguíneo y del retorno venoso a pelvis y piernas, disminuyendo y previniendo sensaciones de pesadez, incomodidad o cansancio.

5. Gestión de presiones abdominales con los esfuerzos

Cada vez que hacemos esfuerzos como por ejemplo reír, gritar, toser, coger pesos (en este caso, el peso del bebé, etc.), aumenta la presión intra-abdominal (dentro del abdomen). Este aumento de presión es muy diferente según la persona: el estado del diafragma torácico (principal músculo de la respiración), la faja abdominal, e incluso la resistencia de las vías respiratorias superiores (la nariz, la boca, los labios…), durante la inspiración y expiración.
Con el trabajo del diafragma, el abdomen y el suelo pélvico, podemos conseguir una mejor gestión de presiones en el día a día, previniendo prolapsos vaginales (descenso de los órganos pélvicos), incontinencias de esfuerzo, dolor, etc.

6. Función sexual

Después de un embarazo y un parto es frecuente que haya cambios en la sexualidad, debidos a factores muy diversos: cambios en el ritmo del día a día, cansancio, hormonas, posibles lesiones perineales, sequedad, menos lubricación, apertura de la vagina, congestión de la pelvis, distensión de los músculos del suelo pélvico, y todos los cambios físicos del resto del cuerpo. Puede haber menos deseo, disminución de la sensibilidad, del placer y de la facilidad para disfrutar y tener un orgasmo, y/o dolor durante las relaciones sexuales.
Cuando hay cambios en la esfera sexual, o para prevenirlos, aparte de hacer uso de diferentes técnicas (de fisioterapia y otras disciplinas, según el caso), con la gimnasia hipopressiva se pueden obtener beneficios físicos y emocionales, por todos los puntos mencionados anteriormente: mejoramos la postura, la musculatura abdominal y del suelo pélvico, y aumentamos el flujo sanguíneo y pélvico favoreciendo la descongestión de nuestra pelvis.

7. Conocer, reencontrarse y trabajar el cuerpo

Después de un embarazo y un parto se pueden experimentar estas sensaciones físicas que hemos mencionado, contradictorias con la nueva etapa que se vive como madre y recibimiento del bebé. Practicar actividad después del parto nos ayuda a disminuir el estrés y nos ayuda a reencontrarnos con nuestro cuerpo, a conocer como lo podemos trabajar, a tomar conciencia de su estado, conectar, mejorar y restablecer sus funciones, y darle así motivación, confianza, cura y seguridad.

 

 

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