29 Noviembre 2019

Para Eva Llach

Fibromialgia: la salida está hacia dentro

¿Por qué la palabra Fibromialgia genera tanto rechazo social, de quien lo sufre y de quien lo trata? Es una palabra vinculada al concepto de irreversible o para siempre, de tristeza, de víctima, de impotencia, de “sin salida”.

Se sabe que en la Fisiopatología de la Fibromialgia están involucrados múltiples mecanismos que acaban produciendo una Hipersensibilidad en la modulación del dolor a nivel del Sistema Nervioso Central que se traduce en una hiperespuesta dolorosa al tacto, o dicho de otro modo, a una hipersensibilidad física que produce una hipersensibilidad emocional con una retroalimentación constante de una sobre la otra. Todo ello, como dije antes, producido por múltiples disfunciones tales como, un Estrés Oxidativo, una alteración del Sistema Neuroendocrino, la disminución de los mecanismos de reparación y homeostasis muscular, el depósito de inmunocomplejos que finalizan , todos ellos, en una hipersensibilidad del sistema de Modulación del dolor a nivel Sistema Nervioso Central.

Se ha visto que las personas que padecen este síndrome, Fibromialgia, además de la tríada que todos conocemos,  Dolor +Fatiga+ Alteraciones del sueño, presentan cierto grado de Deterioro Cognitivo directamente proporcional a la intensidad del dolor, produciendo lo que los neuropsicologos llaman Síndrome Disejecutivo, es decir, la alteración de las capacidades atencionales más complejas o dificultad en ejecutar: poner en marcha diferentes funciones cognitivas (memoria, atención, etc.) de forma simultánea que socialmente son necesarias para ser normofuncionantes, tales como, ser madre/padre y/o llevar la casa y/o trabajar. Son personas cuya capacidad atencional y de adaptación a los cambios (flexibilidad cognitiva) se ha visto disminuida, mermando significativamente su calidad de vida y afectando de manera negativa a sus relaciones sociales y a su función ocupacional.

Propongo entonces ampliar  nuestra comprensión hacia estas personas para poder entender mejor un síndrome, con un dolor físico y fatiga real, al que le añadimos un deterioro cognitivo, todo ello reversible en la medida que la persona se trabaje desde un enfoque multidisciplinar.

Hay múltiples terapias que pueden ayudar al reequilibrio de una persona con Fibromialgia. Empecemos por lo más fácil, unos buenos hábitos alimenticios donde los antioxidantes son los grandes protagonistas, fundamentales en esta entidad. Por supuesto acompañado de ejercicio físico, dirigido por un/a profesional que conozca esta patología. Carles Ametller, de Cos (licenciado en Inef y osteopatía) nos explica como el ejercicio regula el cortisol, las citoquinas y endorfinas, entre otros, incidiendo así sobre el Dolor, la Fatiga y la esfera anímica del individuo. Recalca la importancia de individualizar la actividad física ya que en cada caso puede ser diferente, empezar de forma muy  progresiva y buscar la máxima regularidad posible.

Otra herramienta fundamental, es el enfoque emocional de la Fibromialgia. Desde Cos, Michela Deiana también propone la Integración Emocional. Una técnica que trabajará desde algunas emociones como la Impotencia y la Culpa, entre otras, para deshacer patrones emocionales con los que hemos crecido, como el patrón interno de “salvadora”, por ejemplo, que busca la recompensa en el entorno de una manera inconsciente. En las personas que sufren fibromialgia hay una falta de auto conexión, que hace que no se tengan en cuenta las reales energías que tienen, por eso se sobrecargan, sobre todo ocupándose de los demás. Cuando se  desarrolla la enfermedad es cuando ya están usando las pilas de reserva.

En la actualidad, existen además recursos desde la Neuropsicología. Judit Saldaña, de la entidad Dopamina, colaboradora de Cos, ofrece una reeducación a través de una Estimulación Cognitiva Integral, a través de juegos y ejercicios mentales , que además de divertidos, son exitosos en cuanto a la recuperación de las capacidades cognitivas de la persona que los practica. Desde la mirada integradora de Cos, asimismo, realiza Neuroeducación y Acompañamiento al Familiar/Cuidador/a para que conozca cómo procesa su cerebro y qué recursos poner en marcha para minimizar los déficits, favoreciendo la comprensión del síndrome y mejorando las relaciones entre quien lo padece y las personas que conviven con ella.

Existen, además de las terapias nombradas anteriormente, otras  que ayudarán seguro a recuperar la integridad física y emocional de las personas con Fibromilagia, tales como  son la Reflexología  Podal (estimulando áreas correspondientes al eje suprarrenal), la Medicina Tradicional China-Acupuntura (a través de los Meridianos), la Terapia Neural (reguladora del Sistema Nervioso Autónomo) y la Hemovacuna o conocida también como Auto-hemoterapia.

Es cuestión de ampliar la mirada, tanto de los terapeutas como de las personas que sufren Fibromialgia para hacer un enfoque multiterapéutico que ayude a comprender lo que sucede dentro de la persona para salir del lugar en el que se siente atrapada.