26 Junio 2018

Para Lorena Martin

La importancia de la osteopatía pediátrica

El interés de la osteopatía en l@s recién nacid@s y durante la infancia, reside en la maleabilidad de sus estructuras craneales y tisulares. Todos los tejidos del cuerpo están funcionalmente conectados. Sin embargo, es probable que durante la vida gestacional, durante el parto o durante sus primeros meses o años de vida, se produzcan situaciones que generen alguna lesión tisular reversible. Es por ello que se hace relevante tratar a l@s bebés y a l@s niñ@s.

La riqueza del abordaje osteopático recae en el diagnóstico manual, a través de la búsqueda del buen estado del tejido conjuntivo. El rol del/la osteópata es el de permitir a ese ser único expresar su potencial físico, afectivo y emocional lo más próximo a sus posibilidades. Debe asegurar que no presente ninguna restricción que impida la expresión de ese potencial.

La osteopatía nos propone un abordaje global para poder harmonizar el cuerpo del bebé o del niñ@, que a diferencia del adulto, no ha tenido el tiempo de fabricar compensaciones o de encadenar lesiones tisulares.

La valoración pediátrica convencional no contempla la globalidad del tejido conjuntivo del bebé, lo cual hace del abordaje osteopático una herramienta particular e imprescindible para el cuidado de nuestr@s pequeñ@s.

Anatómicamente, l@s bebés no han terminado su crecimiento. Sus suturas craneales no se han fusionado aún, tampoco sus huesos se han osificado, sus órganos siguen madurando. Ell@s sienten sus males y saben perfectamente que algo les duele o molesta. Realizan gestos, llantos, movimientos bruscos para indicarnos que algo sucede. La eliminación de lesiones tisulares reversibles permite a las capacidades de autoregulación del cuerpo humano funcionar de manera óptima para manifestar su capacidad vital.

 

¿Qué trastornos se pueden tratar a través de la osteopatía pediátrica?

  • Disfunciones asociadas a posturas intrauterinas. Bien por úteros tensos o duros. Bien por las posiciones adoptadas por el/la bebé. Bien por traumatismos de la madre producidos durante la gestación (caídas, golpes, sustos).
  • Partos muy largos o partos demasiado cortos.
  • Traumatismos perinatales (antes, durante o después del nacimiento). Instrumentalización o medicalización del parto.
  • Partos por cesárea.
  • Bebés prematur@s.
  • Dificultades en la lactancia. Bebés que sólo maman de un pecho, o que no hacen un buen agarre, o que aprietan demasiado el pezón, etc.
  • Bebés que lloran con frecuencia, intranquil@s. O al contrario, bebés demasiado tranquil@s, apátic@s.
  • Regurgitación/ reflujo excesivo.
  • Plagiocefalias, deformidades craneales, encabalgamiento de suturas. Cólicos.
  • Tortícolis.
  • Dificultad para digerir.
  • Disquecia.
  • Estreñimiento.
  • Estrabismo.
  • Displasia de cadera.
  • Pies equinos, varos.
  • Escoliosis.
  • Problemas oclusales.
  • Dificultad para dormir.
  • Traumatismos, caídas, torpeza.
  • Etc.

 

Colocar su mano sobre otra persona, implica dejarse atravesar por un encuentro que nos modifica” Catherine Dolto