12 Abril 2018

Para Maria Ortí

Piel con piel, espacio de madres

El grupo del Piel con piel llena un vacío social en la crianza. Las mujeres pasan muchas horas solas con sus bebés y cuando las dificultades en solitario aumentan cuenta más encontrar la tranquilidad.
En los años que hace que acompaño las madres al grupo del Piel con piel veo como las mujeres es tranquilizan al escuchar a otras madres con dificultades similares. Entienden qué es tener un bebé y se apoyan. Se buscan y me encanta ver que vuelven y vuelven y vuelven…
También me gusta la autogestión que tienen. Algún día que yo no estoy, ellas gestionan las conversaciones, siempre acogen a las nuevas y a las que tienen dificultades, escuchando una y otra vez las mismas dudas, que ellas ya han vivido pero que las reafirma al volver a recordar y poder dar respuestas.

A veces hay algún padre que forma parte como una persona más implicada en el cuidado de la madre y del bebé, él también con sus propias inquietudes e ilusiones.

Las otras protagonistas del grupo son las criaturas: se miran, se huelen, se tocan y se estimulan unas a las otras, tranquilas que la madre también esté.

Me siento presente, soy la que escucha y permite la reflexión, el espacio y la complicidad. Atenta a todo aquello que necesitan y lanzando preguntas que abren interioridades y así todas somos una.

Unas llegan y otros ya no vienen más porque sus criaturas ya andan, pero el Piel con Piel es de todas las que algún día lo han formado, las que se han mirado, comprendido y fundido en una.